La mayoría de los peregrinos que cenan llegan buscando un reencuentro con las verduras.
Esta temporada los coreanos están siendo especialmente felices. Gracias a la kettle pueden devorar los ramen que le compran a Susana.
Antes de colocar la piedra de Open, en abril, un cuervo descendió atraído por el aroma del palo santo
Como una corriente de aire, los peregrinos desfilan frente a mí rumbo a la Cruz de Ferro.
Mientras dormía la siesta, unos aplausos me arrancaron del sueño.
Al atardecer, cuando los peregrinos descansan abrazados a su almohada, salto de la piedra y camino por el pueblo.
Ahora que tengo un hermano en Japón, el hospitalero apareció una mañana cavando bajo mi estela para plantar un arce japonés. Un árbol que no se resiste al tiempo, sino que lo acompaña.
En Abril los hospitaleros inspiraban ternura con la dedicación casi monástica que volcaban en cada rincón de la casa.
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